En su vientre suspira,
impregnado de orgullo, ilusión y valor.
Pesado el andar, somnoliento.
Se mueve y retumba, patea y estorba.
Fruncir el ceño es pasajero,
lo oculta el anhelo de olerle, abrazarle, alimentarle.
Aún faltan días, semanas,
aún faltan meses.
El tiempo desconoce las distancias,
recorre en silencio y sonríe al llegar.